V.M. Litelantes
Sus orígenes

Dedicaremos este apartado a destacar algunos aspectos biográficos de la Venerable Maestra Litelantes, enfatizando la manera en que levantó a su esposo-sacerdote, el Venerable Maestro Samael Aun Weor.

Nuestra bendita Maestra Litelantes, nació en Colombia (Antioquia) el 6 de octubre de 1920, bajo el signo de Libra ―la cadera del cielo, como decían los antiguos―, viva representación de la balanza de la Justicia, y fue glorificada por la muerte el 5 de febrero de 1998, en la ciudad de México.

La familia Garro Mora era humilde, tenían una pequeña milpita (parcela agrícola) con la que sobrevivían tanto ellos como los pocos trabajadores que les colaboraban.

De la numerosa familia (diez hijos) Dondita fue la morenita y ciertamente la comparaban desventajosamente con sus hermanos más claros o rubios, incluso.

Fue una niña de excepcional talento y destacaba tanto entre su familia como entre sus compañeros de primaria: no necesitaba leer texto alguno, porque con sólo poner atención se le grababan en su memoria las clases, siendo primerísimo lugar en aprovechamiento.

Siempre reconoció que aunque sus padres la querían le dieron un trato muy duro, y que en verdad fue rebelde con ellos, tanto por ese motivo como por el propio carácter enérgico que ella tenía.

A su corta edad, era la más capaz en su familia para hablar y administrar las cosas, asombrando a propios y extraños por su elocuencia y brillante inteligencia, sobre todo por su enorme capacidad para los estudios.

Sala de Maat

Con este antecedente no nos extraña que la Maestra le enseñara al Maestro Samael la fórmula concreta para poner el cuerpo físico en estado de jinas.

Aclara el Maestro Samael que tanto el Dr. Arnoldo Krumm Heller (V. M. Huirakocha) como Don Mario Roso de Luna, nos hablan sobre los estados de jinas, “empero, ningún escritor espiritualista jamás nos había enseñado la fórmula concreta para poner el cuerpo físico en estado de jinas”.

Esta afirmación evidencia que el conocimiento de nuestra bienamada Maestra es superior al de dichos escritores esoteristas, y aún al del propio Maestro Samael, quien recibió de ella la preciada fórmula.

Sin embargo, conviene señalar que en cierta ocasión la Maestra nos expresó que el “Abuelo” —como solía decir cariñosamente al referirse a su esposo—, ya sabía convertirse en felino, desde antes de casarse con ella; es decir, ya había aprendido con los arahuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia —el Tíbet de América—, la técnica que conocemos como nagualismo, pero solamente por lo que toca a algunas varie­dades de felinos.

Poseía, pues, la técnica específica de la ciencia jinas que lo convertía en felino, mas no la técnica genérica para tomar cualquier otra forma, la cual aprendió exclusivamente de la propia Maestra Litelantes.