VN Litelantes, la amazona jinas.

La Venerable Maestra LITELANTES

Quien tuvo la suerte de tratar aquella Dama-Adepto, con su trato exquisito, tan suave y cortés, no podría imaginarse que en su infancia y adolescencia hubiese sido una verdadera amazona, una extraordinaria jinete, que incluso domaba potros.

Ya que su enfermedad le impidió continuar sus estudios, el carácter inquieto de Dondita la llevó a realizar las labores del campo, de cuya explotación vivía su familia, aprendiendo cabalmente todas las labores, convirtiéndose así en una verdadera amazona y buena agricultora, con obligaciones de administración en la finca de sus padres.

En efecto, Don Antonio, su padre, le dio ciertas responsabilidades en la administración de la milpa, vista su capacidad, y llegó a manejar con el mayor orden al personal siendo tan sólo una jovencita.

Quien alguna vez haya mandado peones en las labores agrícolas, sabe lo que digo: se requiere poner la muestra para que hagan bien el trabajo, costumbre que llevó hasta el final de sus días, pues siempre puso la muestra en la forma de hacer el trabajo común y el psicológico.

Aquellos eran tiempos difíciles y Dondita tenía todas las ocupaciones de un hijo varón, las que desempeñaba impecablemente.

foto de la Venerable Maestra Litelantes

Llegó incluso a criar cerdos para ayudarse y así poder comprarse su ropa y sus cosas, porque no gustaba pedirle dinero a su padre, según me dijo. También hacía adobes para vender, y mezclaba tan bien la paja con el lodo que llegó a tener bastante clientela, pues como ella decía si uno hace algo para vender hay que hacerlo bien hecho.

En realidad la joven Maestra Jinas era algo más que una excelente amazona...

Dondita sonreía ampliamente cuando se acordaba de sus tiempos de amazona, sobre todo del episodio de los pretendientes, quienes —ignorantes de su capacidad de equitación— cuando querían abordarla cabalgando, nuestra amazona conducía su corcel de forma tal que tiraba certeras coces a los supuestos pre­tendientes y sus cabalgaduras, logrando así el respeto de los jinetes que deseaban acercársele.

Venerable Maestra Litelantes

En cierta ocasión, un buen amigo le preguntó que si era verdad que en su juventud domaba potros, y ella respondió: Sí, antes domaba potros y ahora domo diablos...

Quien tenga oídos para oír que oiga.

V.M. Litelantes
La viejita jinas

Nuestra querida Maestra nos relató que fue a los trece años cuando aprendió la ciencia jinas, es decir, a meterse con su cuerpo físico en la cuarta coordenada y así tomar cualquier forma.

Se hizo amiga de una viejita que vivía sola, y con mucho gusto Dondita le ayudaba subiéndole todos los días agua hasta su casa, en una remota loma (cerca del kilómetro). La viejita, agradecida por el favor, empezó a enseñarle esta ciencia misteriosa...

Solamente le puso como condición que no se aprovechara del conocimiento para visitar novio u hombre alguno, que fuera una damita bien portada, que no espiara a las gentes. En otras palabras, tuvo la suerte de encontrar a una Maestra Jinas Blanca como instructora.

El carácter de Dondita se ajustaba a las mil maravillas para cumplir una promesa de esta naturaleza, por tanto, la viejita le enseñó los misterios de Huevo Órfico, convirtiéndose la discípula en una experta jinas a los trece años.

Por las noches se vestía, se peinaba, en fin, se arreglaba con esmero, paradójicamente con el fin de irse a acostar, según esto para no tener que arreglarse por la mañana y así levantarse rápido, lo que despertaba la extrañeza de sus hermanas, quienes incluso amenazaban con decirle a sus padres que seguramente iba a salir a pasear de noche...

Sin embargo, Dondita se salía con la suya, logrando desdoblarse en jinas a pesar de la vigilancia de su familia. Cuando le pregunté a dónde se iba en jinas tan aliñada, me respondió: A dónde iba a ir sino a Cataluña, España, al Templo de Montserrat.

Montserrat España

Quizá desde entonces venga su capacidad para dormir toda la noche en una misma posición, incluso con sus muñecos de peluche puestos sobre las cobijas, que no se movían a pesar de estar sobre sus pies o en cualquier otra parte de su cuerpo.

Así pues, rápidamente aprendió Dondita a trasladarse en jinas hasta el Templo de Montserrat, donde recibió instrucción valiosísima, que a la postre serviría para apoyar al Maestro en su Gran Obra en beneficio de la humanidad.

Recordemos que el Maestro Samael menciona que el Templo de Montserrat —precisamente un Templo Jinas— guarda celosamente el Santo Grial —que contuvo la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo—, pues ahí fue depositado por José de Arimatea. Desde este Templo sagrado se esparce la luz de la Gnosis a todo el mundo.

Códice Sigüenza

No es de extrañar, entonces, que la Venerable Maestra Litelantes introdujera a su esposo en el culto del Cáliz de Montserrat, convirtiéndose también en un Maestro Jinas Blanco, un ferviente adorador del Santo Grial...

En su última visita a Montserrat, la Maestra señaló el lugar de acceso a dicho Templo Jinas, estando reunidos algunos estudiantes; se trata de la Ermita de San Juan, que se encuentra por el camino que inicia en la parte superior del teleférico.

En realidad es una entrada jinas, por lo que el estudiante requiere tener el cuerpo físico en tal estado para poder entrar al Templo; además, es la entrada difícil, llena de pruebas y terribles requisitos.

Ermita San Juan Montserrat

Según me señaló, existe otra entrada a la que sólo se puede llegar por aire, un acceso directo al Templo, que puede verse en los cantiles que están frente al restaurante de autoservicio ubicado antes del Monasterio. En fin, nuestra Maestra sabe por experiencia propia los misterios del Templo de Montserrat y su Virgen Morena.

“Coincidentemente”, la experta en jinas que encuentra el Maestro Samael en su camino, con quien se desposa, asiste al Templo de Montserrat, es miembro consciente de dicho Templo desde los trece años...

Ermita San Juan Montserrat